¿La excedencia voluntaria exige aceptación empresarial?

Escrito por Omar Molina | Laboral

12/03/2019

El Estatuto de los Trabajadores (TRET) establece la excedencia voluntaria como un derecho del trabajador a exonerase de la prestación de servicios con mantenimiento del vínculo laboral con la empresa cuando reúna determinados requisitos, entre ellos, el de tener un año de antigüedad en la empresa, y también, que la excedencia sea solicitada por un plazo no menor a cuatro meses y no mayor a cinco años.


Para poder disfrutar de la situación de excedencia voluntaria el trabajador debe solicitarla previamente de forma escrita a la empresa, indicando en dicho escrito el período de su disfrute y respetando los requisitos formales que de forma adicional se encuentren recogidos en el Convenio Colectivo de aplicación.


La gestión de la solicitud de excedencia es el punto que más dudas plantea, ya que el empresario y el trabajador se cuestionan en muchas ocasiones qué ocurre si se deniega el derecho por el empresario o éste no responde a dicha solicitud.


En caso de que la empresa deniegue dicha solicitud, el trabajador podrá plantear una demanda en materia de reconocimiento de derecho en la que solicite el disfrute de la excedencia en los términos solicitados por existir la concurrencia de los requisitos legales establecidos en el Convenio Colectivo o de forma supletoria en el Estatuto de los Trabajadores.


Contrariamente, si la empresa no responde a la solicitud de excedencia voluntaria, se plantea si el trabajador puede acogerse a ella de forma unilateral o no, en este sentido, cabe resaltar el criterio pacífico y consolidado de la Sala de lo Social del Tribunal Supremo, que desde el año 90 establece que aunque la excedencia voluntaria se determine como un derecho del trabajador, ésta debe contar en todo caso con la aceptación de la empresa, no pudiendo el trabajador decisión autoconcederse la excedencia por cuenta y riesgo.


Ante dicha situación, si el trabajador no asiste al trabajo y termina por autodeclararse en situación de excedencia, tales ausencias no podrán considerarse justificadas por entenderse en situación de excedencia voluntaria, por cuanto no ha mediado en ningún momento la aceptación empresarial, ya que la sola solicitud de concesión no exonera al trabajador a reincorporarse al puesto de trabajo.


Por tanto, la doctrina consolidada en este supuesto consideró que la conducta del trabajador le sitúa en un supuesto de dimisión tácita, tipificada en el art. 49.4 del TRET, de suerte que su contumaz e injustificada inasistencia al trabajo constituye la falta grave del art. 54.2 letra a) de dicha Ley, sancionable con despido.


En conclusión, y tal y como determina la jurisprudencia, no está autorizada la autoconcesión por el propio trabajador, por ser contrario al principio general de buena fe propio de la ejecución del contrato de trabajo.



Omar Molina

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