La ausencia manifiesta de relación familiar entre el hijo mayor de edad y el progenitor no custodio como causa de la extinción de la pensión de alimentos.

Escrito por Covadonga Carrera | Procesal

02/04/2019

La Sala de lo Civil del Tribunal Supremo, en su Sentencia de fecha 19 de febrero de 2019 que sienta jurisprudencia, admite como causa de extinción de la pensión de alimentos acordada a favor de hijos mayores de edad la ausencia manifiesta de relación familiar cuando ésta sea imputable de forma principal y relevante al hijo.


La referida sentencia trae causa de un procedimiento de modificación de medidas definitivas seguido a instancias del progenitor no custodio que solicitaba que se apreciara como causa de extinción de la pensión (en el marco de la alteración sustancial de las circunstancias tenidas en cuenta al tiempo de fijarse la misma, cuando sus hijos eran menores de edad), la ausencia de relación familiar imputable a sus hijos, entonces de 25 y 20 años de edad, desde hacía 10 años.

Como recuerda el alto tribunal, no cabe duda de que, por aplicación del art. 152.4º del Código Civil (o el análogo art. 237-13 del Código Civil de Cataluña), cabe acordar la extinción de la pensión si se dan las causas de desheredación previstas legalmente. No obstante, si bien el art. 451-17 CCCat prevé como causa de desheredación “La ausencia manifiesta y continuada de relación familiar entre el causante y el legitimario, si es por una causa exclusivamente imputable al legitimario”, no existe tal previsión en el Código Civil (en adelante, “CC”).


Se suscita así la duda de si, conforme a una interpretación flexible, acorde a la realidad, al signo cultural y a los valores del momento, cabe integrar dicha causa de desheredación y, en consecuencia, de extinción de la pensión, en el marco del art. 853.2º del CC (según el cual “serán también justas causas de desheredación… haberle maltratado de obra o injuriado gravemente de palabra”).



La idea que subyace para posibilitar esa interpretación flexible, siguiendo lo expuesto por las audiencias provinciales catalanas, extrapolable al derecho común, es el principio de solidaridad familiar intergeneracional, según el cual “no resultaría equitativo que quien renuncia a las relaciones familiares y al respaldo y ayuda de todo tipo que éstas comportan puede verse beneficiado después por una institución jurídica que encuentra su fundamento, precisamente, en los vínculos parentales.



Por consiguiente, la ausencia de relación manifiesta, continuada en el tiempo e imputable, de forma principal y relevante, al hijo, comportará la extinción de la pensión de alimentos tanto por aplicación del derecho civil común, como del derecho civil catalán.


Ahora bien, es en la apreciación de esa imputación, de forma principal y relevante al hijo, donde reside, a mi parecer, la verdadera problemática de fondo en la mayoría de los supuestos enjuiciados en los que, además, la ausencia de relación familiar se inició cuando el hijo era aún menor de edad.


Realmente, con esta medida sancionatoria que tiene por finalidad última penalizar económicamente al hijo ¿se sopesa debidamente el grado de responsabilidad que en dicha decisión puede tener el progenitor no custodio con quien ha dejado de tener relación? ¿Y la del progenitor custodio?


Pues bien, la misma doctrina del Tribunal Supremo, siguiendo la de las audiencias provinciales catalanas, nos proporciona la herramienta con la que poder ponderar estas situaciones, al exigir una interpretación rigurosa y restrictiva de la norma sancionadora, que no deje lugar a dudas, a la hora de valorar la concurrencia y prueba de la causa y, específicamente, su imputación, de forma principal y exclusiva, al hijo.


De este modo, si se suscita si quiera una duda sobre si la ausencia de relación pudo ser imputable, en todo o parte, al progenitor no custodio -por ejemplo, “por su falta de habilidades” (como en el caso enjuiciado en la sentencia analizada) o por su desinterés o pasividad-, no se darán los presupuestos necesarios para que opere la extinción de la pensión de alimentos.


De igual modo tampoco cabrá apreciar la exclusiva imputación de la ausencia de relación familiar al hijo si su rechazo hacia el progenitor no custodio fue promovido, en todo o parte, por el otro progenitor custodio.


A la vista de lo anterior, cabe preguntarse en qué casos se entiende que la ausencia de relación paterno o materno-filial ha sido libre y exclusivamente decidida por el hijo. Tomando como referencia la jurisprudencia de las audiencias provinciales catalanas recaída en la materia, parece que ello se dará cuando se acredite que el interés y esfuerzos, reiterados y constantes en el tiempo, por parte del progenitor no custodio, para mantener una buena relación con su hijo, no han conseguido revertir la situación. Extremos estos que, como siempre, deberán acreditarse y valorarse caso por caso, dejando lugar a un amplio grado de discrecionalidad por parte del juzgador, pues incluso en tales situaciones cabría preguntarse: ¿hasta qué punto se halla condicionada la decisión del hijo de persistir en su negativa a relacionarse con su progenitor?




Covadonga Carrera

Escrito por:
Covadonga Carrera

< Volver a Noticias

Este sitio web utiliza cookies propias y de terceros para recopilar información estadística sobre tus hábitos de navegación y poder así mejorar y personalizar tu experiencia ofreciéndote contenidos de tu interés. Si sigues navegando, consideramos que aceptas su instalación y uso. Puedes obtener más información en la política de cookiesX