El rider a domicilio es un falso autónomo

Escrito por Cristina Batlle | Laboral

19/06/2018

Los nuevos trabajos que surgen en la sociedad actual articulados a través de plataformas digitales están siendo cuestionados a raíz de una sentencia que condena a la empresa multinacional Roofoods Spain, SL, conocida como “Deliveroo” (en adelante, la Empresa o Deliveroo), a readmitir a uno de sus ciclistas repartidores,- o “rider”-, o bien abonarle una indemnización por despido improcedente, tras haber prescindido de sus servicios.


La sentencia ha sido dictada por el Juzgado de lo Social número 6 de Valencia, el 1 de junio de 2018 (en adelante, la Sentencia), y a pesar de que todavía es susceptible de ser recurrida, resulta trascendente porque es la primera en pronunciarse sobre estos nuevos trabajos, y refuerza el criterio de la Inspección de Trabajo y de la Seguridad Social que ha emitido acta de liquidación a Deliveroo para que dé de alta y cotice por sus riders.


Todo ello cuestiona las relaciones de trabajo en los nuevos negocios que se llevan a cabo por medio de plataformas digitales y que ofrecen servicios a domicilio sin disponer, aparentemente, de una estructura empresarial, evitándose así dar de alta en la seguridad social a sus empleados y cumplir con sus obligaciones en materia laboral.


Recordemos que el conocido como falso autónomo es aquel trabajador que, a pesar de que responde a las exigencias y directrices de la empresa, suscribe con esta un contrato mercantil de prestación de servicios, y se da de alta en la seguridad social como autónomo. Por el contrario, tanto el Estatuto de los Trabajadores como la jurisprudencia de nuestros tribunales, se caracterizan por una relación laboral con tres rasgos esenciales: la voluntariedad de prestar unos servicios retribuidos, la ajenidad, y la dependencia.


Según explica la Sentencia, el rider trabaja siguiendo las instrucciones de la Empresa y bajo las condiciones fijadas unilateralmente por esta. La Empresa fija el horario, decide la zona en la que cada repartidor realiza sus funciones, y les instruye sobre las normas de comportamiento con el cliente. Resulta relevante en este supuesto, además, que la Empresa controla a cada repartidor a través de un GPS, pudiendo conocer en todo momento dónde están, los tiempos que dedican a cada reparto, y si el repartidor rechaza o acepta un servicio. En otras palabras, el repartidor carece de libertad en la prestación del servicio que ofrece, dado que la Empresa lo controla, le asigna servicios, y le pide explicaciones cuando el servicio no es realizado acorde a los estándares fijados por Deliveroo, prescindiendo del repartidor que no cumpla con lo esperado. Las anteriores circunstancias ponen de manifiesto la existencia de una dependencia y subordinación al poder de organización y dirección de un empresario, aspecto esencial de una relación laboral.


Igualmente, haciendo gala de ese poder de dirección y control propio de un empresario, el repartidor debe comunicar a la Empresa con dos semanas de antelación si se va a ausentar de su trabajo y explicar los motivos, siendo considerado una incidencia grave cuando no lo hace.


Además, la Empresa decide el precio de los servicios realizados por el repartidor que además cobra un importe fijo con independencia de los beneficios obtenidos por la Empresa. Asimismo, los riders deben llevar ropa de trabajo de Deliveroo, y en palabras de la Empresa, según se cita en la Sentencia, “los trabajadores son la imagen de la compañía de cara al cliente”. Es decir, existe ajenidad en la relación con la Empresa.


Por último, la Sentencia considera que el hecho de que el repartidor utilice tanto su móvil como su bicicleta como medio de transporte para el trabajo, no le convierte en empresario autónomo con estructura para prestar servicios. Al contrario, argumenta, es la plataforma digital de Deliveroo a través de la que el repartidor es controlado y se le asignan las tareas, el medio de producción del negocio de la Empresa.


En definitiva, concluye en que se dan todos los indicios propios de una relación de carácter laboral, haciendo necesario que todos los negocios basados en plataformas virtuales, tan característicos de la nueva economía, revisen su forma de funcionar.



Cristina Batlle

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