El coronavirus ataca también a los contratos y relaciones comerciales

Escrito por Adriana Lafuente | Mercantil

21/03/2020

El Coronavirus o Covid-19 está generando incertidumbre y temor a todos los niveles y ello, inevitablemente, afecta al día a día de trabajadores y empresas. Las medidas gubernamentales que se van sucediendo en los diferentes países, así como las que traen causa del temor que genera esta situación vienen afectando, desde hace semanas, al cumplimiento de contratos y relaciones comerciales entre compañías. Son numerosos los supuestos en los que hay retrasos, cumplimiento defectuoso de los términos del contrato o, incluso, la imposibilidad de dar cumplimiento a los mismos.

Objetivo: Exención de responsabilidad

Llegados a este punto, muchas empresas se preguntan qué pueden hacer para mitigar la responsabilidad que se puede derivar de dichos incumplimientos o cumplimientos defectuosos de las obligaciones contraídas (en particular, los previos a la adopción de las medidas extraordinarias de los últimos días). Términos como “fuerza mayor” o “cambio material adverso” aparecen como las grandes salvaguardas para mitigar o eximir la responsabilidad derivada del incumplimiento contractual.

Sin embargo, un análisis de la actuación y medidas a adoptar en cada caso resultan clave para evitar responsabilidades o reclamaciones por daños y perjuicios. En este sentido, cabe destacar que existen exenciones de responsabilidad contractuales (previstas en el propio contrato suscrito entre las partes) y legales (aplicables en todo caso en atención a la legislación que resulte aplicable al contrato o relación comercial).

Recomendaciones ante el riesgo

Considerando lo anterior, y persiguiendo el objetivo de exención de responsabilidad, las recomendaciones básicas serían las siguientes:

(1) Llevar a cabo una revisión del contrato suscrito, así como del momento en el que se produce el incumplimiento.

Será necesario atender a aquellas cláusulas del contrato que regulen (i) cómo actúan las partes en supuestos de fuerza mayor, (ii) qué se entiende por fuerza mayor en el marco del contrato (considerar si cabría atender al concepto legal-jurisprudencial), (iii) riesgos que asume cada parte, (iv) consecuencias e indemnizaciones en caso de incumplimiento (incluyendo, posible cobertura de los eventuales daños causados). En caso de establecerse plazos, debería valorarse si sería posible el cumplimiento del contrato en el término previsto para ello.

En todo caso, es clave atender al momento particular en el que se ha producido el incumplimiento y que el Coronavirus pueda entenderse dentro del alcance de la fuerza mayor en dicho momento. Nuevamente, el análisis exhaustivo de las particularidades del supuesto de hecho, el contrato y de las cláusulas específicas es esencial.

(2) Analizar la ley aplicable al contrato o a la relación comercial en cuestión (esto último en caso de no existir contrato firmado).

(3) Adoptar las medidas necesarias para reducir el perjuicio a la contraparte y anticipar la situación.

Es importante avanzar a la otra parte la situación y cerrar, de mutuo acuerdo, todos aquellos términos que mejor posicionen a cada parte y, en todo caso, que garanticen la buena fe en el marco del incumplimiento contractual y de la situación.

(4) Cubrir las actuaciones realizadas.

Las gestiones realizadas por cuanto se refiere a los contactos con la otra parte y medidas adoptadas para mitigar los daños deben quedar oportunamente documentadas para dar cobertura a cualquier eventual reclamación. En ese punto, los timings de la gestión también son importantes, por lo que es necesario actuar con celeridad.

Asimismo, será conveniente revisar las pólizas de seguro contratadas para considerar su alcance, así como las previsiones que determinen las actuaciones a llevar a cabo.

Por último, de cara a evitar nuevas situaciones comprometidas que pueda acaecer en el futuro, es recomendable revisar los contratos y condiciones generales con los que se trabaja por parte de cada compañía para modificarlos como resulte oportuno a los fines de adaptarlos a eventuales contingencias que puedan darse en el futuro.

Adriana Lafuente

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